Posteado por: Cristóbal Alamo Pérez | noviembre 28, 2013

Pacto del Pedrero, decisivo en la ofensiva final rebelde

Pacto del Pedrero, decisivo en la ofensiva final rebelde
Por:Israel Hernández Álvarez
Cuando a mediados de octubre de 1958 el comandante Ernesto Che Guevara arribaba a las montañas del Escambray al frente de la columna número ocho Ciro Redondo, tenía referencias del fraccionamiento existente entre los grupos insurrectos que actuaban por esos parajes.
Inmediatamente, el jefe de la tropa que había recorrido más de 600 kilómetros en cerca de 50 fatigosas jornadas, se percató de cómo la situación reinante era muy compleja.
Desde febrero, se había constituido el Segundo Frente del Escambray, organizado por el Directorio Revolucionario 13 de Marzo; pero miembros de esa organización, dirigidos por Eloy Gutiérrez Menoyo, se separaron de esa fuerza y usurparon su nombre.
Los fieles al 13 de Marzo, siguieron en la lucha bajo la denominación de Frente Guerrillero del Directorio Revolucionario.
Además de esas dos tropas armadas, en la zona en la cual operaría el Che, existía un destacamento guerrillero del Movimiento 26 de Julio, alzado tras el fracaso de la huelga general de abril. y encabezado por el comandante Victor Bordón.
El comandante Faure Chomón Mediavilla, jefe del Frente del 13 de Marzo, dejó constancia de su primer encuentro con el guerrillero argentino: “En nuestro campamento, del Estado Mayor del Directorio Revolucionario, recibimos a nuestro compañero Comandante Che Guevara y a sus abnegados seguidores.
“El Directorio Revolucionario da la bienvenida fraternal al valiente Comandante Guevara y ratifica una vez más su fe en la unión de la heroica y nueva generación representada por el Directorio Revolucionario y el Movimiento 26 de Julio. Extendemos nuestro abrazo revolucionario a los compañeros recién llegados a nuestro frente de combate”.
También el jefe de la Columna Ciro Redondo, escribiría el 21 de octubre unas palabras que fueron publicadas por la prensa extranjera:
“Al llegar a la Sierra del Escambray, escenario de heroicas luchas por la libertad de Cuba, desde este campamento general del Directorio Revolucionario, los hombres del 26 de Julio damos testimonio de nuestro agradecimiento por el recibimiento fraterno que nos hiciera esta organización combatiente, y expresamos nuestra esperanza de que las largas jornadas de sacrificio por los llanos se vean coronadas por el éxito supremo de una unión entre todos los grupos combatientes de esta región cubana para el logro común de la extinción de la dictadura”.
Comenzaba la difícil tarea de unir en un frente común a todas las tropas rebeldes que operaban en la zona. Solo la inteligencia de un hombre como el Che podía enfrentar las adversas circunstancias.
A los recién llegados se les unió, además de la columna de Víctor Bordón, un pequeño grupo del 26 de Julio, encabezado por Pompilio Viciedo, viejo combatiente de la Guerra Civil Española, quien tuvo conflicto con el Segundo Frente.
El máximo dirigente del Directorio le expresó al Che la imposibilidad de actuar juntos con los integrantes del Segundo Frente y denunció el sectarismo y agresiones de estos a los campesinos.
Su interlocutor le explicó que él tenía la orientación del Comandante en Jefe, Fidel Castro, de proceder unitariamente y por lo tanto, se veía obligado a tratar con todas las fuerzas.
Rápidamente, el Comandante de Las Villas por el Movimiento 26 de Julio, percibió la imposibilidad de llegar a acuerdos con los hombres de Menoyo, porque en las primeras conversaciones rechazaron su presencia y la de sus hombres.
La capacidad organizativa y la inteligencia de quien se conoce en la historia como el Guerrillero Heroico, ideó firmar un documento para integrar a las fuerzas que luchaban contra la tiranía del gobierno de Fulgencio Batista.
Diciembre de 1958 despertó con una alianza decisiva para la Campaña de Las Villas: El Pacto de El Pedrero, nacido bajo la estrategia unitaria de Fidel, y estimulado por el comandante Ernesto Che Guevara.
Ni la metralla ni las bombas que caían en la fría mañana del lunes primero de diciembre de 1958 sobre esa serranía, fueron capaces de impedir la firma de aquel manuscrito mediante el cual se aglutinaba a los hombres del 26 de Julio y del Directorio Revolucionario.
Días más tarde, el Partido Socialista Popular se adhirió al Pacto, surgido como necesidad política y militar, y que en sus últimas frases resumía el objetivo esencial para alcanzar la victoria sobre el ejército enemigo: “Unir es la palabra de orden: juntos estamos dispuestos a vencer o morir”.
Juntos combatieron aquellos rebeldes, y liberaron poblados y ciudades hasta el logro del triunfo revolucionario en la alborada del primero de enero de 1959.
(Por Israel Hernández Álvarez,

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