Posteado por: Cristóbal Alamo Pérez | diciembre 23, 2013

El Día en que el Che se fracturó el brazo

che fractura brazoA solo 48 horas de la victoria en Fomento, primer municipio libre en la otrora provincia de Las Villas, el Comandante Ernesto Che Guevara planificaba el ataque a Cabaigúan

   Arístides Corrales, quien encabezaba el grupo del Ejército Rebelde en esa zona, fue testigo de los urgentes preparativos realizados por quien se conoce en la historia  como el Guerrillero Heroico.

   “En la noche del 20 de diciembre de 1958, el Che nos reunió en la tienda de Cuatro Esquinas de Santa Lucía, a cerca de 10 kilómetros de la ciudad; allí desplegó un mapa y comenzó a explicar cómo se desarrollarían las acciones”.

   De acuerdo con el plan concebido por el jefe de la Columna ocho Ciro Redondo, el capitán Roberto Rodríguez, llamado cariñosamente El Vaquerito, debía tomar el hotel Sevilla porque se suponía que en esa instalación estaban varios soldados del ejército de Batista. En tanto, el capitán José Ramón Silva atacaría la estación de microonda en la zona de La Campana, a unos dos kilómetros del pueblo.

   “Victor Bordón, al frente de sus hombres -recordó Corrales- tenía la misión de liberar al poblado de Guayos, situado en la Carretera Central y a unos cuatro kilómetros de Cabaiguán”.

   “Alrededor de las cinco de la mañana del 21 de diciembre comenzó el combate en los lugares dispuestos, excepto en el Sevilla, porque allí no se encontraba ningún guardia”, acota el combatiente Arístides.

   “El Che decidió que El Vaquerito y sus hombres reemplazaran al pelotón de Silva y este pudiera participar en el ataque al cuartel.

   “Tanto fue el acoso a la estación de microonda que, en horas de la tarde, se rendían los 10 soldados encargados de su custodia, pero antes habían ofrendado sus vidas en ese sitio el teniente rebelde Silverio Blanco, ascendido póstumamente al grado de capitán y el revolucionario Carlos Simón”.

   Desde su puesto de mando, situado a la entrada del pueblo, en la carretera que conduce a Fomento, el comandante Guevara estaba al tanto de cada detalle. Carlos Pérez, coordinador del 26 de Julio en Cabaiguán, evocó las tácticas del jefe guerrillero:

   “El Che me mandó a buscar a la Comandancia y ordenó llegar hasta los puestos de combate para alertar a los rebeldes de que se comentaba el ataque de la aviación, e indicó ocupara las casas cercanas y, en ellas, abrir trincheras para protegerse del bombardeo.

   “Al regresar, luego de haber cumplido la tarea, dijo que todos los accesos por carretera estaban controlados por las tropas insurrectas, pero a través de la línea del ferrocarril podían arribar refuerzos desde Sancti Spíritus, y me solicitó resolver oxígeno y acetileno para derribar el puente sobre la vía férrea en Tuinucú.

   “También sugirió utilizar la locomotora y a grúa estacionadas en un lugar cercano para emprender la operación; inmediatamente varios combatientes fuimos a la casa del dueño de la estación de ferrocarril, quien ayudó a localizar la tripulación, quienes condujeron la máquina hasta el puente, lo cual facilitó cumplir la orden”.

   En horas del anochecer se arreció el combate en el cuartel, principal guarnición del ejército de Batista en Cabaiguán y según testimoniantes, el Che recorría distintos puntos de la ciudad para comprobar el estado de las acciones.

   Supervisaba los puestos de combate, daba órdenes en correspondencia con cada situación y en esa vorágine, al cruzar sobre un muro, se cayó y fracturó su brazo izquierdo.

   El doctor Mario Pérez Echemendía, quien días antes se había incorporado a la guerrilla en El Pedrero, recordó aquellos instantes:

   “Ramón Alemán, médico especialista en ortopedia, le puso el yeso sobre el brazo y yo le suministraba las aspirinas las cuales pedía de a cuatro por el dolor tan intenso que padecía; sin embargo, no le vimos quejarse aunque su rostro reflejaba gran molestia”.

   El capitán Antonio Núñez Jiménez, quien permanecía al lado del Comandante Guevara, dejó constancia de la imagen de su jefe cuando escribió:

   “Daba órdenes, levanta aun más la alta moral combatiente, su estampa de guerrillero, barbudo, con el pelo cayéndole sobre los hombros, la ropa sucia, con una granada de mano colgándole de la canana, la boina negra, trofeo de guerra quitado al enemigo, nunca fue más impresionante”.

   Después de la media noche, los amedrentados soldados accedieron a la tregua y fue el propio Che quien habló con el capitán Pelayo González, jefe del puesto militar.

   Al poco tiempo, los enemigos deponían las armas y Cabaiguán se convertía, en la madrugada del 22 de diciembre de 1958, en el segundo municipio liberado en Las Villas.

   Rápidamente la noticia se conoció en toda Cuba mediante  la inconfundible voz de Violeta Casals, quien lo hizo saber a través de las ondas de Radio Rebelde:

“¡Atención, última hora, tomadas las ciudades de Guayos y Cabaiguán en la provincia de Las Villas!; ocupadas infinidad de armas largas y muchos prisioneros por las fuerzas que comanda Ernesto Guevara conjuntamente con el Directorio Revolucionario”.

Por Israel Hernández Álvarez,  

 

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