Posteado por: Cristóbal Alamo Pérez | mayo 21, 2014

AIN: 40 años y la misma pasión

Durante 32 años trabaje en la AIN, reproducir este excelnte trabajo  de mi amiga Yeneily García, es mi homenaje  a la agencia en su aniversario 40

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El “periodismo de agencia” no se anda con medias tintas: o lo amas, o lo odias. Aunque una de sus principales desventajas es el relativo anonimato, quienes lo ejercen son como conectores, suerte de intermediarios, entre los acontecimientos y la empresa informativa, que finalmente difundirá las noticias.

Quien quiera ser periodista famoso, que no se le ocurra trabajar para una agencia. Pero si no puede vivir sin estar al tanto de cuanto pasa a su alrededor; si va por la calle y no puede evitar pensar en la nota probable sobre aquel tumulto; o se baja del ómnibus en una parada porque vio algo que cree merece ser escrito; o no le importa el trabajo a deshora, ni que su nombre se omita, ni las noches sin descanso, entonces la agencia es su hábitat natural, su segunda casa.

Por suerte, hay todavía enamorados de la noticia a los que no les importa trabajar sin horarios y les encanta ver lo que escriben publicado al momento, la competencia por la primicia, por transmitir antes, por informar.

Integrantes de esta rara especie pueden encontrarse todavía en la Agencia de Información Nacional (AIN), que cuatro décadas y muchos miles de cables después de creada —surgió el 21 de mayo de 1974— continúa activa y se renueva.

Reconocida escuela de reporteros, por sus redacciones han pasado cientos de periodistas que hoy se ríen cuando recuerdan la estricta disciplina de sus maestros y concuerdan en que el que comience por la AIN, luego puede trabajar en cualquier medio.

Cubahora se acercó a su actual directora, Edda Diz, doctora en Ciencias de la Comunicación y fundadora de la corresponsalía de la agencia en Holguín, para conversar sobre los retos del presente.

—Hablemos primero de la identidad. Hoy, en algunos lugares se les reconoce como AIN y en otros como Agencia Cubana de Noticias (ACN). ¿No les afecta eso?

—Funcionamos con los dos nombres. Hay una dualidad y eso, indudablemente, afecta nuestra identidad.
En la resolución del Secretariado del Comité Central del Partido mediante la cual se crea nuestra institución, en 1974, se la denomina Agencia de Información Nacional y así ha seguido siendo hasta hoy. Sin embargo, hace más de una década se denominó Agencia Cubana de Noticias al sitio web, con la aclaración de que se trataba de “una división de la Agencia de Información Nacional”, una manera de justificar el nuevo nombre, aceptado entonces solo para los productos comunicativos “para el exterior”, como si fuera posible a estas alturas del desarrollo de las tecnologías de la información y las comunicaciones establecer tales determinaciones geográficas.

“Hoy se publica una noticia en una web de una emisora de radio en Baracoa y la ven simultáneamente en diferentes partes del mundo con acceso a Internet. Con la red de redes desaparecieron los límites espaciales y temporales.

Luego se creó el Canal de teletexto y se le llamó “Señal ACN”, bajo el mismo concepto, pues estaba dirigido a los cooperantes cubanos en otros países, sobre todo latinoamericanos y caribeños.

Esta dualidad es grave para proyectar una imagen y posicionarla, de manera que propusimos quedarnos definitivamente con el nombre de Agencia Cubana de Noticias, que ha tenido mayor impacto entre los usuarios. Ese fue un acuerdo de nuestro consejo de dirección ampliado y está en proceso de aprobación. Cuando se verifique el cambio tendremos que desarrollar una estrategia de comunicación para dar a conocer la nueva imagen que corresponda al ya no tan nuevo nombre.”

—¿Cómo deber ser una agencia hoy y cuánto ha cambiado su función con respecto a los primeros tiempos?

—Creo que la respuesta pasa por los cambios tecnológicos, aunque siempre insisto, y no es un descubrimiento, que lo fundamental es el factor humano para dominar, aprovechar y utilizar eficiente y responsablemente la tecnología.

“Ahora, respecto a los cambios, creo que es sencillo de explicar: pasamos de la máquina de escribir a la computadora y de los teletipos a las tablets, a los teléfonos celulares, a Internet. Todo esto tiene un denominador común: la inmediatez frente a la instantaneidad. Ese es el reto principal y hacerlo con hondura, calidad e integralidad. Entonces, viene el protagonismo de los hombres y mujeres que tienen que garantizar tales cualidades en un tiempo mínimo.

La función de una agencia en general no ha cambiado: proveer de información a otros medios, fundamentalmente. Solo que ahora esos otros medios tienen muchas fuentes a su disposición y una sobreabundancia informativa, a veces abrumadora y también instantánea, en tiempo real incluso. ¿Qué hacer entonces? Llegar lo antes posible con un producto competitivo, que atraiga y convenza.”

—¿Cómo es el trabajo diario de la AIN? ¿Cómo se integran las redacciones para realizarlo y responder a todas las demandas?

—La agencia tiene redacciones en su oficina central en La Habana, más 15 corresponsalías en provincias y en el municipio especial de Isla de la Juventud. Todo lo que producen va de inmediato para la web, especialmente en español. Los demás idiomas —inglés, francés y ruso— demoran un poco más. Los periodistas en general se preocupan cuando sale en el cast informativo su noticia y todavía no está en el sitio digital, después del cual va para el canal de teletexto y los boletines de radio, que son otros servicios que prestamos.

“Si lo vemos así, están integradas, pero no tanto cuando se trata de productos comunicativos hipermediales, dossiers y otros géneros propios de la web. Tenemos un grupo de desarrollo, con diseñador y programadora, a quienes se suman los editores del departamento web a la hora de esos trabajos especiales, y casi siempre se les pide a otras redacciones su participación, pero todavía falta incorporar este hacer a la cultura profesional de todos los periodistas; unos están más avanzados que otros en cuanto a competencias, pero también está el interés personal.

A algunos no les interesa y eso creo que pasa en todas partes. Hay que concentrarse en los multitareas, en los que quieren producir para todos los soportes y formatos, que no son solo los nativos digitales, por cierto.
En todo esto tenemos que seguir trabajando, a partir de las características de la Agencia, que tiene lógicas de producción diferentes al periódico y a otros medios.”

—¿Qué pasa cuando la AIN emite una noticia, a pesar de las revisiones contiene errores y todos la reproducen?

—Muchos dicen que la AIN es una escuela donde se aprende a hacer noticias. Y es cierto. Cuando estaba en el periódico Trabajadores teníamos a una periodista que había trabajado varios años en la Agencia y cuando había que hacer una nota informativa de urgencia, o una versión de un discurso, la llamábamos, porque tenía mucha pericia en eso. Estaba entrenada en el reporterismo y la inmediatez.

“Por esas características, sobre todo medios como la radio aprovechan mucho nuestro servicio informativo, y también, aunque en menor medida, los periódicos. Nuestros periodistas hacen muchas coberturas y gestionan “exclusivas”; estamos en todo el país y damos diariamente una panorámica de lo más importante en cada jornada; se anuncia lo del día siguiente, en fin, hasta servimos de fuente. Y cuando sale un error, bueno, nos da mucha vergüenza, no solo con los lectores u oyentes y televidentes, sino con los propios medios, nos disculpamos públicamente si es necesario, hacemos la aclaración.

Esa es la diferencia con otros medios. Si se equivocan, están en su propio terreno y determinan qué hacer. En esta profesión, los errores se publican, al contrario de otras, y tenemos que asumir ese reto con mucha responsabilidad. Tratamos de que no ocurran errores, de hacer todo con la máxima calidad; adoptamos medidas organizativas, estructurales, de todo tipo, y hemos comprobado que cuando se nos va algo que estaba mal, violamos algún procedimiento, algún paso. Solo excepcionalmente puede ser por falta de conocimiento.

Y está la otra parte: hacemos las cosas bien, transmitimos noticias exclusivas o con una riqueza de datos, redacción impecable y otros atributos, y ni siquiera le dan el crédito al periodista, lo cual es el mayor estímulo a su esfuerzo. Incluso, en ocasiones ni las siglas de la AIN aparecen al final de la nota. No es norma, pero sucede y nos duele.”

—Sabemos que laboró en el semanario Trabajadores. ¿Qué diferencias existen entre el trabajo para una agencia y para otro medio de prensa?

—Estuve 20 años en ese periódico, que quiero mucho, igual que a su colectivo. Antes había trabajado en Ahora, de Holguín; fundé y trabajé varios años en la corresponsalía de la AIN en esa provincia, donde nací, y estuve como tres años en la radio, tarea que cumplí con mucho amor, pero realmente lo que me apasiona es la prensa escrita, ahora junto con la web.

“¿Diferencias con una agencia? La inmediatez, el espacio, la garantía de publicación. Para el periódico tienes más tiempo para pensar, quitar y poner. Para la agencia estás en la obligación de escribir y transmitir a veces en minutos, no puedes recrear mucho las ideas.

Hacemos lo que llamamos servicios especiales, a solicitud de los demás medios. Puede ser un reportaje, una entrevista u otro género, y los comentarios los emitimos junto con el cast informativo. Ahí hay otras posibilidades, pero nuestra misión fundamental es la nota informativa.

Después viene la publicación. Si eres periodista en un periódico tienes casi garantizado un espacio. Digo casi porque a veces hay que pelearlo, o te rechazan lo que escribiste, por determinada razón. Sin embargo, cuando escribes en la agencia lo pones en un cast que puede ser o no utilizado, aunque si es una buena información “camina sola”, sea en el medio que sea. Tenemos también perfiles institucionales en las plataformas de redes sociales, y ahí colocamos no solo los textos, sino también las fotos, un servicio muy demandado por los usuarios.

Desde hace algún tiempo estamos produciendo videos. En fin, ampliamos las posibilidades de publicación con nuestros propios canales.

Es apasionante el trabajo en una agencia, a pesar de que tenemos momentos difíciles y nos esforzamos mucho para ganarnos no solo un espacio en otros medios, sino también en la preferencia de quienes nos leen, nos oyen o nos ven, otra gran diferencia con un periódico, pero también un desafío que asumimos con gusto y responsabilidad.”
Sobre el autor
Yeneily García García
Lectora voraz y artista frustrada, enamorada desde siempre del periodismo de Agencia y ejerciéndolo con plenas facultades desde 2008.

Tomado de Cubahora

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